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martes, 5 de octubre de 2010

Challenge Calella (1ª parte)

Hay tantas cosas que contar y se vivieron tantas experiencias que va a ser difícil intentar plasmarlas en una crónica así que iremos por partes, y que mejor que empezar por el principio.

El sábado ya empezaron los nervios Iván y Xavi trabajaban y Héctor tenía que llevar al niño al fútbol y luego a casa de su hermana para que el domingo los llevara a Calella. Y la bicicleta y las bolsas con el material había que entregarlo antes de la 18:30h, a nosotros aún nos sobró 30 minutos pero Héctor llegó cuando anunciaban que apenas quedaban 5 minutos para cerrar controles, “pero mira que os gusta el riesgo” dijo la speaker al verlo llegar.


Luego ya con la calma nos recorrimos la zona de transición y fuimos a la playa para ver la distancia de las boyas.



Allí nos encontramos con Iván, amigo de Héctor recien llegado del Ironman de Niza y nuestros chicos le pidieron algún que otro consejillo para futuros retos.

El ambiente era increíble, todo el mundo había sacado del armario sus mejores galas a nivel deportivo, claro, todo eran camisetas de finisher de Ironman y triatlones varios, hasta Xavi llevaba la de la maratón de Japón. Iván y Héctor ya tendrán que ponerse de cara al año que viene... :)

Habíamos cogido noche en un hotel cercano, y el cachondeo vino cuando al irnos a dormir en la habitación continua a la de Héctor, unas chicas extranjeras, muy monas ellas, habían montado una fiesta con la música a tope. A todos nos entró la risa tonta, menos a él claro está, que decidió bajar a que le cambiaran la habitación, sin hacer caso a los consejos de Xavi que le advertía que se iba a arrepentir, que esto no pasaba todos los días…ja,ja,ja,

Y después del cambio nos fuimos a dormir, ellos habían quedado a las 5:30 en el hall del hotel ya que el bike park y los bags areas los cerraban a las 7h y ya nadie podría entrar hasta la hora de la carrera. Y allí estaban los 3 perfectamente uniformados con su chaqueta roja del Club, a David le hubiera encantado verlos.

Nosotros nos levantamos a las 7 para ver las salidas, Xavi a las 7:35, Iván a las 8:10 y Héctor a las 8:35. Cuando llegamos Xavi ya había salido, el resto se iban dando animos mutuamente pero el tiempo de espera hace que te vayas poniendo más nervioso por momentos. Pero poco a poco iban llegando familiares para intentar apaciguarlos.

Y le tocó el turno a Iván, esta vez lo tenían claro, saldrían al final de su cajón para evitar golpes e intentar coger su ritmo desde el principio y así fue.


Después saldría Héctor…

Esta vez el síndrome Tri-bikeforners no apareció y nuestros chicos hicieron un tiempazo en la natación y les sobraría tiempo para saludar a todos los que allí nos encontrábamos.






Todos corrimos por la playa, y nos dirigimos a la zona de transición para poder verlos salir ya con la bicicleta.


Y la verdad que se les veía bien, a pesar del esfuerzo siempre tenían una sonrisa para dedicarnos.





continuara.....

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